

Hoy 14 de Noviembre estaba programado un concierto de un compositor llamado “Fato” en el Foro del Lago de Parque Explora de León, Guanajuato. En lo personal no me enteré del concierto precisamente por ser su fiel seguidor. Desafortunadamente, -para alguien debió haber sido desafortunado- lo último que escuché acerca del concierto fue un anuncio de la cancelación del mismo y la dinámica del reemobolso para aquellos interesados.
No sé si yo sea el único -y creo que no- que sonrío al escuchar que el concierto se cancelaba, no es un tema de “malas vibras” contra el señor, de hecho, no sabía mucho de él hasta hace poco, sino es que ese anuncio de “cancelación” era la culminación de semanas de invasión en las que alguien -quizás el fato mismo- decidió apoderarse de la señal de radio local y con un agresivo plan meter a la fuerza sus canciones en spots practicamente iguales y que podían oírse 2 veces por corte comercial.
Dado que no estuve enterado propiamente de la organización del evento no puedo asegurar que la cancelación de la fecha se haya debido a la “publicidad invasiva” pero, en un lugar como León donde todavía existen pocos eventos de este tipo y en el que la gente todavía tiene el ánimo de abalanzarse a conciertos como este, podría deducir que en efecto así fue.
Y es que parafraseando “el no por mucho madrugar amanece más temprano” tampoco “no por mucho anunciarse responde mejor la audiencia”. Al contrario se puso en riesgo la imágen del cantante. Por ejemplo, si me preguntan a mi yo votaría por que el concierto simplemente no se reagendara, no al menos si va a volver a aturdirnos con antelación con sus insistentes comerciales.
Otro caso del que soy víctima es el de Reader’s Digest que hace algo parecido con una serie de correos que simplemente no cesan, invitándote a ganar premios como pretexto para lograr tu suscripción a la revista. (La clásica estrategia de Reader’s Digest construída sobre internet).
Además de que estos esfuerzos derivan en una alta inversión, por la naturaleza del medio y el número de repeticiones, significan un alto riesgo porque siendo la decisión si o no, los no’s impactan directo en el retorno de inversión.
Por eso aquí 3 recomendaciones para evitar convertirnos en invasores:
Insistencia vs Frecuencia: La intención de un anuncio es impactar a la audiencia y generar recordación, por lo que la frecuencia es vital. Si se hace con cierta frecuencia el resultado puede ser positivo si se exagera sucede lo contrario.
Repetitividad vs Consistencia: Presentar un mensaje uniforme cuidando los colores, vocabulario, ritmo, línea creativa, etc. puede ser la clave para llevar de la mano a la audiencia junto con la presentación del mensaje, tener por ejemplo un solo spot guardado en el cajón para reciclarlo eternamente no es bajo ninguna circunstancia lo más adecuado.
Aferrarse vs Seleccionar: En una época en la que nos faltan dedos para contar las opciones que por mucho tiempo fueron radio televisión y medios impresos, elegir sólo un medio para hacer llegar un mensaje es brutal (de brutos), si bien valerse de varios medios genera un compromiso aparte de guardar consistencia entre uno y otro (difícil entre radio y lo gráfico p.e.) vale la pena redondear el esfuerzo de esta forma.
Todo lo anterior apunta a una teoría básica-clásica que pese a la introducción de nuevos medios se sigue cumpliendo (quizá con algunos asegunes porque a mi gusto es muy unilateral). Hablo de la AIDA=Atención, Interés, Deseo, Acción.