

Seth Godin nos pregunta: Si tuviéramos un negocio en el que un solo cliente representara 2mil dólares de ganancia, cómo sería su trato con él?
La pregunta que Godin hace, debe llevarnos a una reflexión, todos hemos contratado un servicio o comprado por primera vez en algún lugar, algunas veces no tenemos opción y debemos convertimos en clientes frecuentes o de largo plazo (planes de telefonía celular o televisión de paga), pero otras veces nos convertimos en clientes asiduos por voluntad.
Yo soy cliente (paciente) desde hace más de 10 años de un dentista amigo de mi papá, eso de los 2mil dólares de ganancia pasó hace tiempo…creo.
Muchos negocios sobreviven gracias a la recompra, a veces bendición, de sólo algunos clientes frecuentes, piense cada que se encuentre frente a un nuevo cliente que esté cliente ocasional podría convertirse en uno de años.
Siendo específico: si usted supiera que ese cliente vale X miles de pesos ¿dudaría en prestarle el baño, regalarle una llamada telefónica, servirle un café, darle una muestra de cortesía o sellarle el boleto de estacionamiento?
En este punto es donde la atención deja de ser un tema de caridad y bondad con el cliente, es puro negocio.
El riesgo es que no hay forma de predecir cuál cliente se quedará por siempre y cuál no, pero hay que correr el riesgo. ¿El riesgo de prestarle el baño? No, el de tratarlo como un “cliente para siempre”, el reto es diseñar atenciones que motiven su voluntad, un ejemplo:
Starbucks: el lugar donde tienes la libertad de sentarte a usar el internet incluso sin haber consumido.